Archivo mensual: octubre 2020


El teletrabajo va a seguir siendo uno de los objetivos principales de los ciberdelincuentes
20 Oct 2020

El teletrabajo va a seguir siendo uno de los objetivos principales de los ciberdelincuentes

La Covid-19 no solo ha acabo con la cotidianidad de los ciudadanos; también se ha convertido en un arma poderosa en mano de los criminales. Durante los últimos meses las ciberestafas en las que se emplea el coronavirus como cebo o los ataques contra empresas a través de sus herramientas de teletrabajo se han transformado en algo habitual. En una realidad con la que la sociedad ha tenido que aprender a vivir y que no va a desaparecer en el futuro más próximo. Así lo sostiene, al menos, el reciente informe Ciberamenazas y Tendencias elaborado por el Centro Criptológico Nacional.

Según se recoge en el estudio, los piratas informáticos han encontrado en la nueva normalidad un campo fértil. Especialmente gracias a la llegada de un trabajo en remoto para el que la mayoría de las empresas no estaban preparadas. Y a día de hoy, en muchos casos, siguen sin estarlo.

Un informe elaborado por Proofpoint el pasado mes de mayo, y en el que participaron más de 3.500 usuarios de varios países, entre ellos España, puso de manifiesto que las empresas y los trabajadores no son conscientes de los peligros que implica el aumento de la superficie de exposición en la red de una compañía. Así lo demostró, por ejemplo, el que más de la mitad de los encuestados reconociesen que permitían que familiares y amigos utilizasen sus herramientas de trabajo para asuntos personales. O que según otro estudio, en este caso elaborado por Kaspersky, el 43 por ciento de los teletrabajadores vean contenido para adultos desde ordenadores y «smartphones» destinados a fines laborales.

Meses después, ya en pleno septiembre, expertos en ciberseguridad consultados por ABC sostienen que las empresas siguen sin hacer los deberes a la hora de protegerse debidamente y de enseñar a sus empleados a utilizar sus herramientas de forma responsable. Algo que es necesario que cambie. Especialmente teniendo en cuenta que la tendencia, como señala el Centro Criptológico Nacional, no va a desaparecer y que el teletrabajo, según los estudios más recientes, tampoco. La firma de seguridad Fortinet publicó el pasado martes un estudio en el que afirmaba que el 30% de las organizaciones espera que más de la mitad de sus plantillas sigan realizando sus labores en remoto cuando la Covid-19 remita.

Falta de pedagogía (y de interés)

«Sigue haciendo falta que las empresas se tomen más en serio la defensa, especialmente en el caso de las pequeñas y medianas. En estos momentos estamos viendo muchos ataques a través de redes VPN -necesarias en muchos casos para el trabajo en remoto- y por medios más tradicionales, como el correo electrónico. También sigue siendo necesario que se hagan más esfuerzos en pedagogía dentro de las compañías a todos los niveles, desde el trabajador hasta el director general», explica a este diario Josep Albors, jefe de concienciación de la empresa de ciberseguridad ESET.

Por su parte, Lorenzo Martínez, director de la consultora informática Securízame, afirma que está convencido de que el trabajo en remoto va a seguir siendo uno de los principales objetivos de los ciberdelincuentes en el futuro más próximo: «Va a seguir motivando que los ataques en internet crezcan. Nosotros en Securizame estamos viendo esta tendencia constantemente en muchísimos sectores. El aumento de la superficie de exposición de la empresa, debido a que muchos de los trabajadores estén en sus casas trabajando, tiene parte de la culpa».

Martínez, al igual que Albors, destaca que las empresas siguen sin prestar la suficiente atención a la seguridad de sus redes. Incluso cuando un tercero les explica que ha detectado una vulnerabilidad crítica. «En el mes de abril hice experimentos buscando puertos de escritorio remotos expuestos en internet y fui capaz de identificar más de 100 empresas españolas expuestas. Contacté con muchas de ellas y no me hicieron ni el más mínimo caso. Encontré casos de centros médicos -tanto para seres humanos como para animales- gestorías, bufetes de abogados y empresas de construcción, alimentación o limpieza entre otras», dice el director de Securízame.

«Estos fallos de seguridad permitirían a un ciberdelincuente realizar pruebas de fuerza bruta con cuentas conocidas. Evidentemente, en muchos de esos casos das con una cuenta que tiene privilegios de administrador y puedes entrar y montar una escabechina gorda. Si hace esto una persona con unas intenciones maliciosas puede robar datos y cobrar un rescate a cambio de recuperarlos», completa Martínez. El experto destaca, a su vez, que la única solución efectiva para este problema, más allá de la prevención, es contar con una copia de seguridad de la información de la empresa que sea realmente eficiente.

Fuente: ABC


Cuando más se digitaliza el país, más tiempo pasas sentado
01 Oct 2020

Cuando más se digitaliza el país, más tiempo pasas sentado

La tecnología actual nos proporciona una calidad de vida enorme, inédita en nuestra historia, pero también está modificando cómo vivimos, nuestra conducta cotidiana”, explica Ernesto de la Cruz, investigador responsable del departamento de actividad física y deporte de la Universidad de Murcia. Esta transformación se hace evidente en nuestros hábitos: la tecnología nos vuelve más sedentarios. Pero no está tan claro el alcance de ese impacto ni el efecto que tiene en nuestra salud. “Es necesario abordar este efecto colateral de la digitalización porque en términos sanitarios tiene un coste económico muy importante”, advierte el experto.

El último estudio publicado por De la Cruz junto con Antonio Moreno y Jesús García responde a la necesidad de poner cifras a este desequilibrio. Según sus cálculos, por cada décima que un Estado avanza en el índice de economía y sociedad digital (DESI) que elabora la Comisión Europea, sus ciudadanos pasan 12,6 minutos más al día en sus asientos. “Nos dedicamos a lo que se conoce como epidemiología social, que es una rama dedicada al estudio de los efectos de diferentes factores estructurales y sociales sobre la salud de la población” precisan.

En el caso del progreso tecnológico, parece que los efectos de esos avances se hacen patentes en nivel de actividad que incorporan nuestras rutinas y, consecuentemente, en nuestra salud. “Se ha descrito que pasar sentado más de la cuarta parte del día (quitando horas de sueño) incrementa la morbilidad y la mortalidad por todas las causas, con independencia de que se haga ejercicio dos o tres veces por semana. Pasar más de cuatro horas sentados tiene un efecto negativo sobre nuestra salud”, señala el experto.

Los investigadores confirmaron sus sospechas a través del estudio de la relación entre el índice DESI y el tiempo que pasamos sentados. De acuerdo con los datos de la Comisión Europea, Rumanía es el país menos avanzado en su transformación digital (0,33), y también es el que menos tiempo invierte en sillas, sillones sofás y derivados, concretamente, cuatro horas al día. En el otro extremo aparecen Dinamarca y Países Bajos: el primero lidera el ranking de DESI (0,71) y ocupa el segundo puesto en cuanto al tiempo que sus ciudadanos pasan sentados (6 horas diarias), mientras que Países Bajos, que se lleva el oro en esta última categoría (6,5 horas), también forma parte del grupo de naciones más avanzadas en lo digital.

“Lo cierto es que no esperábamos encontrar tantas diferencias entre los países de la Unión Europea, pero existen diferencias muy importantes en términos de desarrollo de economía y sociedad digital, y consecuentemente, en el tiempo que la población pasa sentada en cada país”, comenta De la Cruz. España ocupa una posición intermedia: con un índice DESI de 0,54, los españoles pasan una media de 4,4 horas sentados cada día.

Más dispositivos, menos movimiento

Pero la relación con el indicador de digitalización no es la única variable que muestra este comportamiento. De la Cruz y sus compañeros también han abordado el fenómeno desde la perspectiva individual, tomando en cuenta el número de dispositivos digitales de consumo que posee cada persona. “Nuestro trabajo también apunta a que, efectivamente, tener más dispositivos supone pasar más tiempo sentado“, revela el investigador.

¿Podemos hacer algo para frenar el progreso tecnológico? No parece probable y muchos rebatirían la pertinencia de hacerlo. ¿Podemos despegarnos de la silla? Tampoco es fácil, pero hay algo de esperanza. “El problema es que en nuestro entorno, en nuestra jornada laboral o escolar, nos imponen ese sedentarismo. Y si añadimos el tiempo libre que pasamos sentados, es muy fácil rebasar esa cantidad. Hay que intentar, al menos, intercalar desplazamientos con frecuencia, a lo largo del día”, razona el experto.

Además, no se salvan ni los deportistas medianamente comprometidos. Dos sesiones semanales de ejercicio físico, media hora diaria… Todo se queda corto en lo que a gasto energético se refiere. “El movimiento total es lo que cuenta”, zanja De la Cruz. Su consejo es apostar por trayectos cortos en los desplazamientos cotidianos: “Caminar o usar la bicicleta para trabajar y comprar, usar escaleras… Y también organizar nuestra jornada para que podamos ser más activos. Institucionalmente hay que fomentar estos cambios, diseñar entornos y jornadas de forma inteligente, e individualmente hay que aprovechar cualquier oportunidad para mantenerse activo”.

La tecnología como aliada

En línea con esto, es recomendable activar las alertas, sobre todo mientras duren las limitaciones que la pandemia impone sobre la movilidad. De la Cruz no cree que sea necesario, ni realista, bajarse del tren de los avances tecnológicos. De hecho, los mismos avances que nos mantienen en nuestros asientos pueden convertirse en herramientas para incrementar nuestra actividad. Teléfonos móviles, relojes inteligentes y pulseras de actividad ya incorporan aplicaciones que nos permiten evaluar nuestro gasto energético y fijar objetivos diarios.

Las empresas que nos dan esto dispositivos también tienen, opina el investigador, parte de la responsabilidad en cuanto al modo en que diseñan sus dispositivos: “Es una cuestión de supervivencia a tener en cuenta. Las tecnológicas que quieran tener futuros deben ofrecer a los consumidores productos saludables y sostenibles”

Los investigadores subrayan que durante años hemos dado por sentado que la digitalización tiene un impacto notable sobre nuestras rutinas, pero no se ha hecho especial esfuerzo en confirmarlo ni cuantificarlo. En este contexto, su estudio es el primer paso de un camino mucho más largo. “Hace falta un seguimiento para ver la evolución global de estos cambios estructurales en cada país, y evaluar las iniciativas institucionales para minimizar este fenómeno. Y también trabajos en los que se pueda evaluar de forma longitudinal qué impacto tiene la digitalización sobre las personas”, señala De la Cruz. “Es necesario que las instituciones y gobiernos replanteen este avance teniendo en cuenta criterios de salud y sostenibilidad”.

Fuente: Retina